Ecuador
 

La familia del corazón

Etnias y contrastes.

A veces damos por hecho algunas cosas y no nos damos cuenta de su importancia o de su increíble influencia y poder en las distintas etapas de nuestra vida; la familia puede ser una de esas cosas que quizás damos por sentado.

En nuestro entorno hay niños con distintos tipos de familia, y también hay niños que por distintas circunstancias han sido privados de ella;  que posiblemente por diversas circunstancias han sido abandonados. Para estos niños el tener una familia se convierte en su mayor deseo.

Los niños en situación de abandono y que con suerte han sido acogidos en una casa hogar deben hacer su vida como la de cualquier otro niño, deben ir a la escuela, hacer deberes, jugar con sus pares, deben aprender y crecer,  ellos bailan, cantan y ríen como cualquier otro niño; la única diferencia es que lo hacen acompañados de una educadora y no de papá o mamá.

Su desempeño escolar puede ser inferior al de un niño que vive con papá y/o mamá; generalmente tienen problemas en su lenguaje, en la lectura, en el manejo de sus emociones.  Si un niño en situación de abandono llega a relacionarse con niños de otro entorno ( donde hay un papá y/o mamá), más crecerá su deseo de tener una familia. Observan a la mamá de su amigo visitando la escuela, escuchan con atención las historias de un fin de semana de sus amigos con sus abuelitos, anhelan jugar a las escondidas con sus primos, esperan salir a tomar un helado con su tío, sueñan con tener rutinas acompañados de sus seres queridos, actividades comunes para muchos de nosotros mas no para un niño en esta situación.

Tener una familia para un niño, es como un signo vital,  le permite desarrollar seguridad,  le otorga una identidad, le ayuda en su crecimiento y desarrollo, le enseña a manejar sus emociones, le da el sentido de pertenencia, le abre una infinidad de oportunidades en el medio que le rodea, y lo más importante es que le da la opción de aprovechar su niñez y vivirla al máximo.

Quienes estamos en el rol de papás, mamás, tíos, abuelos, etc., tenemos la responsabilidad de generar ambientes adecuados para los más pequeños, espacios llenos de un inmenso amor, comprendiendo sus emociones, entregando tiempo de calidad, respetando sus derechos.

No nos olvidemos que todos los niños tienen derecho a tener una familia,  esta puede ser biológica o puede ser como la que un niño abandonado busca y es una familia  del corazón.

A la final con amor todo es posible.

MARIA JOSE BAHAMONDE G.
“mamá de corazón”

 

Fuente de fotografia: http://apevi.org/lo-intercultural/la-experiencia-adoptiva