Ecuador
 

Español, Inglés y Ternurez ….

Hemos escuchado dos preguntas durante este año, que yo las llamo las clásicas: “todavía le das el seno?”. Y después de esa, la otra incógnita social: “ya habla?”. Para las dos preguntas contesto siempre lo mismo “obvio que si”
Ella? Habla desde que nació. No en español, pero habla. Se comunica, hace saber lo que quiere y lo que no quiere también. Usa sus manos, sus ojos y hasta sus pies. Yo le llamo, el idioma de la ternura. Mi Sara habla ternurez y la mayor parte del tiempo, cuando realmente le miran, cuando se lo permiten, cuando el entusiasmo es más fuerte que la lógica, en ternurez le responden.

Las palabras no son el único medio por el cual nos podemos comunicar. De corazón creo que por lo general suelen ser más una traba que una herramienta. Y es que al menos cuando hay una personita de por medio, las palabras nunca significarán más que las acciones, que los gestos, que el tono y el volumen.
Antes de comenzar a decir sílabas, los niños comienzan a imitar sonidos. Y los irán repitiendo a manera que vean que ocasiona eso en el entorno que los rodea. Por eso es que muchas veces a las mamás nos recomiendan imitar también los sonidos de nuestros hijos.

Más de una vez he estado tentada a pedir los videos de las cámaras de seguridad de los centros comerciales, sólo para cerciorarme si se me ve igual de feliz que me siento cuando camino con la Sara en brazos. Y vamos repitiendo “ve, brrrum, ma, goroloro, luriluri”. Si se nos cruza alguien le saludamos, y a ella le encanta que le miren y le hagan señas, no tanto que se le acerquen, y peor que traten de amarcarle (dato curioso: eso no les gusta ni a los bebés, ni a las mamás). En todo caso, esa necesidad de comunicarse es un sobresalto, es un impulso, es un arrebato de emoción, es todo lo que ocasiona en otro verse tomado en cuenta por un bebé.

Ser conscientes de esta posible conexión creo que nos haría ciudadanos más empáticos. Como son los peques. Te propongo un experimento: mírale a un bebé y frunce tu ceño, mírale y has puchero, mírale sin expresión en tu rostro. Para todas tendrás una respuesta de su parte de magnitudes similares. De la misma manera si le miras y sonríes, si le miras y le hablas de lo maravillosa que es su presencia en tu vida.

Hablar en ternurez no requiere de entrenamiento, requiere de sentimiento…

Lorena Maldonado
Profesora Alumni
Helen Doron Ecuador